Ten calma

¿A qué ritmo vives? ¿Acelerado, sin parar un segundo ni a respirar de forma consciente? Despiertas en alba, el apremio ya corre por tus venas, la ducha,  la salida rápida sin un desayuno tranquilo y sigue el movimiento veloz en el trabajo, las prisas, la sensación de no llegar; de tener todo para este momento o incluso para ayer, y se acumulan las sensaciones de inquietud.Vas de aquí para allá pendiente del tiempo, de si llegas al gimnasio, a la extraescolar de tu hijo o a la reunión que ha surgido en el último momento. El constante ir y venir de un ajetreo con urgencia que parece no agotarse. Un día le sigue a otro,  pasan los años como si le diesen cuerda al reloj para ir con mayor rapidez. Así es la percepción en la que nos hemos precipitado. Vivimos más años y me pregunto. ¿Es necesaria tanta aceleración para llegar a un destino o realmente lo importante es el camino?

Me viene a la mente el poema de Ítaca. Es aquí cuando hago un alto en el camino para meditar. “Ten calma”. No te apresures y vive, ya que si llegas al destino darás la vuelta a la mirada y te preguntarás si pasaste por la vida de forma tan rápida que te perdiste saborear más experiencias contigo mismo, con tu pareja, tus hijos, tus familiares y amigos. Que aceptaste ir veloz al precio de pasar de forma superficial por las cosas que son importantes o recrearte y vivirlas más intensamente aunque no corras tanto. La elección es de uno mismo de ver hacia dónde se dirige.

“… Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca…”
Constantine Cavafy

Es obvio, que en la marcha que se lleva actualmente se produzca una acumulación de agotamiento que repercute directamente a conductas irascibles, de agresividad, a un aumento de ansiedad, estrés, depresión… Y entonces… un apunte,  “ten calma” suaviza tus acciones.

“Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad,
se mantiene más en calma”
William Shakespeare

La reflexión por tanto es abierta. Quien va rápido, no necesariamente es el que más trecho avanza. En ocasiones,  para hacer ciertas cosas se requiere tiempo y calma.

Hagamos de nuestra vida algo más hermosa y digna de admiración como ya popularizo John Lennon que no sea tan solo “aquello que pasa mientras nosotros pensamos en otras cosas”. Ten calma y admira a tu alrededor, zambúllete en tu interior disfrutando del amor que renace.

“Hay mucha belleza, mucha verdad y amor a nuestro alrededor,
pero muy pocas veces nos tomamos las cosas
con la suficiente calma para apreciarlos, como para darnos cuenta”.
Brian Weiss

©Carmen Calabuig

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