La mirada interior

Carta de un paciente hacia la mirada interior.

En el devenir la vida, hay sensaciones que no olvidas, experiencias que modifican lo que antaño parecía un dogma irrefutable. La transformación fue gracias a dirigirla a la mirada interior. La maravilla que creí en el pasado se desmorona al destruir cada peldaño, cada escalón construido se derrumba. Esa realidad, era mi vida volcada hacia el exterior, creando una monumental mella en mi persona. Era la forma en que crecí y en la que no cuestioné ningún matiz, concibiendo que eso era lo correcto. Que para ser amado, era realizar lo que los demás esperaban de mí, a demandar el amor de las personas, a mi necesidad de reconocimiento, por pertenecer, no estar solo, por sentir que era importante. Esperando el aplauso externo que llegaba en ocasiones con riñas, ataques o simplemente no llegaba.

Jeremy Thomas

Imagen de Jeremy Thomas

“Solo hay una pequeña parte del universo de la que
sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”
Aldous Huxley

No obstante, estaba cegado, caía una y otra vez sin darme cuenta que me estaba dando pequeños sorbos de cianuro cada día, al esperar de afuera ese abrazo completo de bienestar. ¡Iluso!. Es cierto que dicha quimera me sumergía en el vacío. Aunque lograba llevar a término un proyecto u objetivo en el trabajo, cuando me compraba cualquier cosa o consumía sin más, la carencia seguía estando en mí, con lo cual continuaba realizando más y más proyectos, me llenaba de compras inútiles y de ceñirme a las opiniones de los demás. No era mi propio ser, era una persona extraña a mí misma, sin trayectoria, actuando según los patrones sociales establecidos, sin cuestionar, sin adentrarme hacia la mirada interior. A consecuencia de ello, caí en una profunda depresión, la tristeza se apoderaba de todo mi organismo y no encontraba salida; un simple y bello amanecer no simbolizaba nada y perdí todo rumbo donde dirigirme.

“Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos
como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón”
Julien Green

Fue en ese caos, en ese malestar llevado al extremo, cuando tuve que pedir ayuda, no podía salir solo de ese pozo, de ese sufrimiento que negaba cualquier paso que pudiese dar en mi vida, no encontraba sentido al trabajo, a la familia, a los amigos. Comenzó una decadencia en todas las áreas vitales de mi vida y apenas era consciente de ello.

Caí en mi propia trampa hasta que descubrí “mi mirada interior”, indagar ejercitando la introspección 15 minutos diarios, eso fue y sigue siendo mi salvación.

El descubrir frustraciones, complejos, miserias, todo un entramado de pensamientos sombríos y abrazar a cada uno de ellos, tal cual son. El aceptar que forman parte mía, fue el principio para un cambio que se notó en mi piel, en mi actitud, en mi manera de vivir la vida. Una transformación que fue larga en el tiempo, apenas se notaba en un principio. Lo comparo con una semilla, al principio no sientes que pueda brotar, que necesitas nutrirla, regarla y cuidarla. Cuando llega el momento, y no antes, es entonces cuando emerge, germina. La vibración es única y especial, sientes la luz que rebosa en tu jardín interior.

En una frase: El amor inunda mi alma gracias a dirigirme hacia una mirada interior.

“Hay tres cosas extremadamente duras:
el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo”
Benjamín Franklin

 

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